"Estamos dando un servicio que los grandes no dan"

El pequeño comercio de alimentación confía que esta crisis le ayude a recuperar su espacio 

Javier Milena  |  27 de abril de 2020
Cajera de uno de los supermercados Covirán de Albolote durante su jornada de trabajo
Cajera de uno de los supermercados Covirán de Albolote durante su jornada de trabajo

La crisis del Covid 19 ha puesto en valor al pequeño comercio de alimentación, que en muchos casos ha visto incrementadas sus ventas desde que se declaró la pandemia, principalmente gracias a su cercanía. No todo iba a ser negativo en esta crisis. Este es el caso del supermercado Covirán Medina Alameda de la calle López Rubio de Albolote. “Ahora mismo estamos con mucho lío, el negocio va con mejores ventas, pero son unas ventas muy raras”, explica su propietario, Miguel Ángel Medina Alameda –apellidos que dan nombre al establecimiento-. “Se trata de otro tipo de consumo, viene gente que antes no venía y también tenemos muchos encargos que nos llegan a través del teléfono y el WhatsApp”.

Y es que desde que empezó la crisis este establecimiento ha reforzado su servicio de reparto a domicilio, que ha visto crecer de forma exponencial en las últimas semanas hasta convertirse en uno de sus puntos fuertes. “Ahora estamos dando un servicio que los grandes no dan y lo hacemos sin coste adicional”. “A diario recibimos numerosos pedidos que servimos en 24-48 horas”. El volumen es tal que la empresa ha contratado a una persona que se dedica en exclusiva a preparar los pedidos y repartirlos. “Antes repartíamos a los vecinos de nuestro entorno pero ahora nos están llamando de muchas urbanizaciones e incluso de pueblos limítrofes”, explica Medina Alameda.

En circunstancias similares se encuentra Covirán Albolote, de la calle Nueva de Jardines, el otro súper de esta cadena en el núcleo de Albolote, que también ha visto crecer de forma exponencial su servicio a domicilio. “Hemos crecido un 400%, si antes teníamos una media de 4 ó 5 pedidos diarios ahora llegamos a más de una veintena”, explica su gerente Fernando Bailón, quien también confirma que han experimentado un incremento de su clientela “con muchas caras nuevas de clientes que antes no venían y que ahora lo hacen a menudo”. 

Personal del Covirn Medina Alameda de Albolote a las puertas de su establecimiento.
Personal del Covirán Medina Alameda de Albolote a las puertas de su establecimiento.

Ambos empresarios se muestran contentos por el aumento de las ventas y confían en que esta crisis ayude al comercio de barrio a recuperar su espacio. “Espero que la gente se dé cuenta de que estamos aquí y de que damos el mismo servicio o mejor que otros más grandes y que nuestros productos frescos son de mejor calidad y a los mismos precios”, explica Medina Alameda. “La gente ha tomado conciencia y creo que esta situación servirá para que se den cuenta de que estamos ahí y que ofrecemos los mimos o más servicios que las grandes superficies y con un trato más cercano”, explica Bailón.

También reconocen que hay consumos que nos les pertenecen. “Ahora, por ejemplo, estamos vendiendo más vinos y alcoholes que antes, pero es porque al estar los bares cerrados la gente se los toma en casa y es un consumo que no nos pertenece”, argumenta Medina Alameda. Otra incertidumbre que acecha al pequeño comercio es saber qué pasará cuando todo esto termine. “No sabemos si muchos de los consumos que ahora estamos recogiendo se mantendrán en un futuro”. “Estamos contentos, pero con pies de plomo”, y  ambos apelan a la cercanía, calidad, precio y confianza que ofrece la tienda de barrio para recuperar su espacio. “Nosotros nos estamos esforzando al máximo porque esta es una oportunidad importante para demostrar que podemos dar un servicio de buena calidad y a muy bien precio como cualquier otro”. 

Medidas de seguridad

Como ocurre en el resto de establecimientos, ambos coviranes también ha adoptado medidas para garantizar la seguridad de su personal y de sus clientes. “Nuestros trabajadores usan guantes y mascarillas y tenemos mampara de metacrilato en las cajas y a los clientes al entrar les obligamos a usar guantes de usar y tirar y también tenemos geles hidroalcohólicos a su disposición”. En el caso de Covirán Medina Alameda, con una superficie de 200 metros cuadrados el aforo máximo es de 10 personas a la vez, y en el caso del Covirán Albolote, algo más grande, con 340 metros, el aforo máximo es de 15 personas.   

Tras unas primeras semanas de intenso de trabajo y también de cierto miedo al contagio, ambos empresarios explican que ahora la cosa está más tranquila. “Al principio íbamos con un poco más de miedo, ahora ya estamos más acostumbrados y como vemos en las noticias que parece que la curva va bajando estamos un poco más tranquilos, aunque no bajamos la guardia”, señala Medina Alameda. También son conscientes de que esta crisis marcará un antes y un después. “Ya no volverá a ser como antes, al menos hasta que no haya una vacuna, y las limitaciones de seguridad y control de aforo creo que habrá que seguir aplicándolas mucho tiempo”, explica Bailón.

En cuanto a los precios, no consideran que hayan subido a consecuencia de las crisis “salvo en algunos momentos puntuales debido a la elevada demanda” y citan como ejemplo el pollo y el cerdo, “que se dispararon en las primeras semanas cuando parecía que el mundo se iba a acabar, pero después en cuanto la demanda se ha regulado el precio ha vuelto a bajar”. “En el fresco, como por ejemplo en la fruta y verduras sí se ha notado algo la subida, pero en los productos de sala como pastas, arroces o harinas, se han mantenido”. 

La celulosa y el papel higiénico, en las primeras semanas, y más recientemente, las harinas, levaduras y los vinos y alcoholes, son algunos de los productos que mayor demanda han experimentado, “aunque salvo en casos puntuales no ha habido desabastecimiento”. Bailón destaca en este sentido el esfuerzo que está haciendo la central de Covirán para mantener el todo momento el abastecimiento de sus cooperativistas.

Covirán Medina Alameda lleva funcionando ocho años bajo la dirección del empresario  Miguel Ángel Medina Alameda –del que toma su nombre-. Destaca por ser un habitual colaborador de las Fiestas Populares de Albolote, en las que aporta el desayuno saludable a todos los peques que juegan en la plaza del pueblo. También colabora con Cruz Roja y el Ayuntamiento de Albolote con donaciones de alimentos para diferentes causas. Su teléfono para pedidos es el 958 467683

Por su parte, Covirán Albolote –antes Supermercado Matilde- retomó su andadura en Albolote hace ahora un año tras una reforma integral de sus instalaciones, bajo la dirección de los hermanos Bailón. Su teléfono para pedidos es el 958 987732

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