Las catas de Panema

Este gastrobar del Paseo de Colón de Albolote dedica una tarde al mes a introducir a sus clientes en la cultura del vino

Javier Milena  |  6 de febrero de 2026  |  javiermilena@alboloteinformacion.com
Carolina Arroyo durante sus expliaciones en la cata del jueves 5 de febrero
Carolina Arroyo durante sus expliaciones en la cata del jueves 5 de febrero

Nos adentramos en el gastrobar Panema, del Paseo de Colón de Albolote, para participar en una de sus catas dirigidas, que se revelan como una curiosa y singular iniciativa dentro de la oferta gastronómica del municipio alboloteño. Este establecimiento dedica un jueves al mes, principalmente en los meses de otoño e invierno, a introducir a sus clientes en la cultura del vino a través de sencillas catas dirigidas, que cada vez cuentan con más seguidores. “Entre semana hay menos gente y en invierno tiramos un poquito de este tipo de iniciativas para dar a conocer los vinos que copeamos y que la gente los vaya probando y conociendo con la ayuda de un experto”, señala Luis García, uno de los encargados del establecimiento, quien explica que ofertan unas 40 plazas y todas se llenan. “Estamos muy contentos porque siempre se llena y vemos que la gente disfruta y se lo pasa bien, que es otro de los objetivos”, añade.

Las catas son gratuitas, previa reserva e inscripción, y el único compromiso que el establecimiento exige a los participantes es picar algo de su carta durante la degustación de los vinos. “Es también una forma de dar a conocer nuestra amplia carta, que estamos continuamente renovando y que destaca por ser una cocina moderna con platos un poco más exclusivos”, añade.

Así, entre vino y vino y entre explicación y explicación los comensales maridan los caldos con algunos de los platos que ofrece este gastrobar.

Panema cuenta con el apoyo de las distribuidoras de vino de las que es cliente, como es el caso Cash Alhambra, para llevar a cabo estas catas, que se suelen realizar los jueves por la noche a partir de las 21 horas y en las que es habitual ver a grupos de amigos, muchos de los cuales ya son clientes habituales. “Tenemos un pequeño grupo de contactos a los que cada vez que tenemos una cata les enviamos un mensaje y muchos se mantienen fieles a esta iniciativa”, reconoce García.

En las catas se suelen degustar un blanco y dos tintos de diferentes bodegas.
En las catas se suelen degustar un blanco y dos tintos de diferentes bodegas.

La primera de 2026

El pasado 5 de febrero tuvo lugar la primera de 2026, tras el paréntesis navideño. En esta ocasión se cataron tres vinos, un blanco semidulce de Rioja y dos tintos de la Ribera del Duero de la bodega Tamaral, un roble y un crianza. Carolina Arroyo, especialista en vinos y comercial de Cash Alhambra, fue la encargada de dirigir la cata de forma amena y sencilla, sin excesivos detalles técnicos, pero sí los suficientes para que los comensales se acostumbren a apreciar los matices de cada uno de los caldos presentados y el rico léxico que hay detrás del mundillo vinícola.

“Venir a una cata es también venir a una reunión de amigos en la que todo el mundo viene a disfrutar, así que sin ser demasiado técnica ni entrar en grandes profundidades, el objetivo es que la gente sepa aprender y reconocer un aroma y enseñarles a reconocer los aspectos visuales y gustativos de cada vino desde un punto de vista cercano para que sepan un poquito más”, resume Arroyo.

Otro de los puntos fuertes de este tipo de catas es la interactuación de esta experta con los grupos de comensales con los que comparte charlas para responder preguntas y conocer sus puntos de vista de cada uno de los vinos expuestos haciendo la velada muy agradable. Además, el hecho de que las catas provengan de una distribuidora de vinos, como es el caso de Cash Alhambra, permite a Arroyo introducir en una misma cata vinos procedentes de varias bodegas, un detalle que amplía aún más el campo de aprendizaje.

El objetivo de pasar una velada interesante compartiendo con amigos y grupos de comensales alrededor de la cultura del vino se cumple sobradamente, puesto que siempre se aprende algo, y el formato se revela como una iniciativa muy recomendable, que dicho sea de paso, enriquece la oferta gastronómica del municipio alboloteño. ¡Enhorabuena!

Si te interesa el mundillo del vino no dudes en preguntar en el propio establecimiento por sus próximas catas y apuntarte. Panema cuenta con dos establecimientos, uno en Albolote y otro en Peligros.

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