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Papá, quiero ser locutor de radio

El joven Juanjo en el estudio que tiene montado en su cuarto.
El joven Juanjo en el estudio que tiene montado en su cuarto.

El pequeño Juanjo de 8 años ha descubierto durante el confinamiento su vocación por la radio

19 de mayo de 2020

Juanjo tiene ocho años y ya ha descubierto una de sus grandes aficiones, la radio. De la mano de su padre, también aficionado a este medio, ha desarrollado durante el confinamiento su propio programa de radio, que graba y edita desde casa y que se emite todas las tardes de lunes a viernes en Radio Ilíberis de Atarfe.

Al inicio del confinamiento la dirección de la emisora propuso al padre volver a colaborar con un programa y de inmediato el pequeño Juanjo pidió a su padre poder participar con él. Gracias a esta iniciativa Juanjo ha descubierto “que la radio es un medio que le apasiona” y le ha despertado tanto interés que ya piensa se ser locutor profesional en un futuro. “Ahora ya vocalizo mucho mejor y no me da nada de miedo”, afirma. En esta cuarentena ha aprendido a desenvolverse delante del micrófono con mucho desparpajo e incluso maneja los programas de edición con bastante desenvoltura él solito. “Al principio le daba un poco más de vergüenza hasta que un día se metió en su cuarto y allí me lo encontré grabando y editando él solo”, relata su padre. Desde entonces ambos comparten el programa que se emite de lunes a viernes de 16 a 17 horas en Radio Ilíberis.

 

Dos alboloteños en el extranjero nos cuentan cómo viven la pandemia

Enca y Migue, dos alboloteños que viven la pandemia en el extranjero donde trabajan desde hace varios años
Enca y Migue, dos alboloteños que viven la pandemia en el extranjero donde trabajan desde hace varios años

Hablamos con Enca Jódar (Francia) y Migue Navarro (Chile)

29 de abril de 2020

La crisis sanitaria del Covid-19 es una pandemia global y así lo vemos reflejado a diario en las noticias que nos llegan a través de las redes y la televisión. En este reportaje viajamos, telefónicamente, a dos puntos muy dispares del globo para conocer cómo lo están viviendo dos alboloteños residentes en el extranjero.

La primera parada es París (Francia) donde reside la alboloteña, Enca Jódar Martínez, una joven de 29 años, que trabaja en el área de Recursos Humanos de una central bancaria formando a directores y personal del banco a nivel estatal. Nos confirma que se encuentra bien, en casa, confinada con su pareja, y que su modo de vida no ha cambiado mucho. “Desde el primer día que se decretó el estado de alarma teletrabajo desde casa, lo único que ha cambiado es que no se puede salir”. Por fortuna su situación laboral no se ha visto alterada y aunque algunos compañeros volverán al trabajo a partir del 11 mayo, en su caso calcula que no acudirá físicamente a su oficina al menos hasta el mes de agosto. También nos confirma que el confinamiento en Francia es algo más laxo que en España. “Aquí es menos severo e incluso desde el primer día podemos salir al menos una hora al día a dar un paseo para estirar las piernas”. Por lo demás, bares, restaurantes, centros comerciales, etcétera, también están cerrados en el país vecino, que en número de muertos por Covid-19 ya está muy emparejado con España. Nos anticipa que los colegios volverán a la actividad el 15 de mayo y los institutos el 25. En Francia ya está programada la desescalada.

Cuando le preguntamos por la imagen que los franceses tienen de España en esta crisis, Enca es contundente. “A España se le ve muy bien desde Francia, la gente está sorprendida de las medidas que ha tomado el Estado Español porque los españoles han sabido responder”. “Aquí es más complicado, a los franceses nos les gusta que les digan lo que tienen que hacer y por eso el Estado Francés ha tenido que adaptar las medidas del Covid a la forma de ser de la gente y permitir que al menos salgan un ratico a la calle”.  Nos cuenta que cada día, a la siete de la tarde, representantes del Gobierno informan de la evolución de la pandemia a través de los medios de comunicación. “A nivel de la comunicación estamos muy bien informados”, explica.

Confirma que mascarillas no hay. “Han comentado que a partir del 4 ó 5 de mayo empezarán a llegar a las farmacias”, así que los paseos diarios los hacen sin mascarillas. “Yo tengo máquina de coser y me he hecho algunas de tela para cuando salgo al supermercado. En el asunto de las mascarillas podría decirse que Francia está peor que España”, afirma.  

Mantiene contacto asiduo con su familia y de momento no sabe cuándo podrá volver de visita a Albolote. “Tenía pensado hacerlo en Semana Santa, pero ha sido imposible y cada año en agosto suelo escaparme, pero en esta situación no sé cuándo podremos viajar de nuevo”.

 

“Estamos dando un servicio que los grandes no dan”

Cajera de uno de los supermercados Covirán de Albolote durante su jornada de trabajo
Cajera de uno de los supermercados Covirán de Albolote durante su jornada de trabajo

El pequeño comercio de alimentación confía que esta crisis le ayude a recuperar su espacio 

27 de abril de 2020

La crisis del Covid 19 ha puesto en valor al pequeño comercio de alimentación, que en muchos casos ha visto incrementadas sus ventas desde que se declaró la pandemia, principalmente gracias a su cercanía. No todo iba a ser negativo en esta crisis. Este es el caso del supermercado Covirán Medina Alameda de la calle López Rubio de Albolote. “Ahora mismo estamos con mucho lío, el negocio va con mejores ventas, pero son unas ventas muy raras”, explica su propietario, Miguel Ángel Medina Alameda –apellidos que dan nombre al establecimiento-. “Se trata de otro tipo de consumo, viene gente que antes no venía y también tenemos muchos encargos que nos llegan a través del teléfono y el WhatsApp”.

Y es que desde que empezó la crisis este establecimiento ha reforzado su servicio de reparto a domicilio, que ha visto crecer de forma exponencial en las últimas semanas hasta convertirse en uno de sus puntos fuertes. “Ahora estamos dando un servicio que los grandes no dan y lo hacemos sin coste adicional”. “A diario recibimos numerosos pedidos que servimos en 24-48 horas”. El volumen es tal que la empresa ha contratado a una persona que se dedica en exclusiva a preparar los pedidos y repartirlos. “Antes repartíamos a los vecinos de nuestro entorno pero ahora nos están llamando de muchas urbanizaciones e incluso de pueblos limítrofes”, explica Medina Alameda.

En circunstancias similares se encuentra Covirán Albolote, de la calle Nueva de Jardines, el otro súper de esta cadena en el núcleo de Albolote, que también ha visto crecer de forma exponencial su servicio a domicilio. “Hemos crecido un 400%, si antes teníamos una media de 4 ó 5 pedidos diarios ahora llegamos a más de una veintena”, explica su gerente Fernando Bailón, quien también confirma que han experimentado un incremento de su clientela “con muchas caras nuevas de clientes que antes no venían y que ahora lo hacen a menudo”. 

 

“La vuelta va a ser muy complicada, no veo un futuro muy bueno”

Juan Ramírez, propietario del Bichitos en una foto de archivo en la cocina del restaurante. /T MERINO
Juan Ramírez, propietario del Bichitos en una foto de archivo en la cocina del restaurante. /T MERINO

El Bichitos es uno de los bares emblemáticos de Albolote, hablamos con su propietario Juan Ramírez

24 de abril de 2020

El Bichitos es uno de los bares emblemáticos de Albolote gracias a platos como su bacalao con tomate, sus lagartos o su fritura de calamares. En mayo cumplirá su 41º aniversario y, si todo sigue como hasta ahora, lo hará cerrado, como la totalidad de los bares y restaurantes del pueblo debido a la crisis del Covid-19. Este es otro de los sectores duramente golpeado por la crisis, que ha abocado a la inmensa mayoría de empresarios a recurrir a un ERTE para su plantilla de trabajadores. Sus propietarios miran al futuro con incertidumbre. “Ahora mismo no sabemos ni cuándo ni cómo nos dejarán abrir ni si podremos poner mesas o vender para la calle. No tenemos ni idea”, explica Juan Ramírez, propietario del Bar Parada, ‘Bichitos’ , cuyo testimonio expresa el sentir del sector.

Para Juan, que comenzó en el negocio familiar con apenas 22 años acompañando a sus padre, Juan, y a su madre, Josefa, esta es “la situación más rara” que ha vivido en sus casi 41 años en el negocio. “La crisis de 2008 también se notó mucho, pero ibas sobreviviendo, pero ahora está todo paralizado, no hay vida ninguna”. “Es la primera vez que vivo una situación como esta”, reconoce.

Confinado en su casa, no para de darle vueltas a la cabeza, pensando en cómo puede ser la vuelta a ‘la normalidad’,  aunque al final siempre llega a la misma conclusión. “Sinceramente, no tengo ni idea”. “Todos tenemos muchas ganas de salir, pero económicamente todo el mundo va a terminar mal porque no hay ingresos, y además, si se tiene que respetar la distancia… va a ser muy complicado, no veo un futuro muy bueno, esta crisis va ser incluso mayor que la de 2008”, vaticina.

 

“Un 60% de las ventas se han perdido”

Aunque el vivero está cerrado, Paco realiza a diario trabajos de mantenimiento para salvar el mayor número posible de plantas
Aunque el vivero está cerrado, Paco realiza a diario trabajos de mantenimiento para salvar el mayor número posible de plantas

Hablamos con Paco López, de Vivero Las Gardenias, un sector que vive su primavera más negra

8 de abril de 2020

El sector de la jardinería afronta en este 2020 su primavera más negra. Al sector le ha pillado la crisis del Covid-19 con sus almacenes repletos de género, por lo que al cese de la actividad se suman también importantes pérdidas por tratase de una producto de temporada.

“La situación es muy mala porque estamos parados al 100% y no podemos salir ni a la calle ni podemos vender en el vivero”, explica Paco López Alarcón, propietario del Vivero Las Gardenias de Albolote, al que como al resto del sector la crisis le ha pillado de lleno.

“Nos ha pillado empezando la primavera con numerosos encargos y llenos a tope de género y al cerrar de la noche a la mañana y no poder vender se nos ha quedado toda la planta colgada y mucha de ella habrá que tirarla porque la flor se pasa y se pierde la venta”. El empresario nos explica que de mediados de febrero a finales de mayo es cuando los viveros hacen el 70% de su negocio anual, “así que calculo que un 60 o 70% de esa venta se ha perdido porque los meses de verano son malos”. “A la empresa a la que no le haya pillado saneada creo que se quedará por el camino”. “Por suerte nosotros estamos saneados y creo que podremos aguantar un tiempo sin necesidad de echar mano a los bancos”, resume.

Aún así su empresa, como tantas otras en esta crisis, se ha visto abocada a presentar un ERTE que afecta a la totalidad de su plantilla asalariada. “Somos siete, cinco empleados y dos autónomos, y hemos tenido que presentar un ERTE para la plantilla y nos estamos planteando cesar también la actividad de los autónomos porque el problema no es que hayan bajado las ventas es que directamente no hay ventas”, explica. A pesar de no tener ingresos, Paco y su mujer Pili tienen que trabajar a diario en el vivero para continuar con las labores de mantenimiento y riego y también de vigilancia del negocio, que abarca una superficie de 10.000 metros cuadrados en el término municipal de Albolote en el camino de Atarfe. .

 
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